Todos somos especiales

viernes, 24 de abril de 2015

Esta es tu vida

"Esta es tu vida. Haz lo que amas, y hazlo a menudo. Si no te gusta algo, cámbialo. Si no te gusta tu trabajo, déjalo. Si no tienes tiempo suficiente, deja de ver la televisión. Si estás buscando el amor de tu vida, para; te estará esperando cuando estés haciendo cosas que realmente quieres. Para de analizarlo todo, la vida es simple. Todas las emociones son fantásticas. Cuando estés comiendo, aprecia cada bocado. Abre tu mente, brazos y corazón a cosas y gente nueva, estamos unidos por nuestras diferencias. Pregunta a la próxima persona que veas cuál es su pasión y comparte un sueño inspirador con ella. Viaja a menudo; perderte te ayudará. Algunas oportunidades sólo vienen una vez, aprovéchalas. La vida es la gente que conoces, y las cosas que creas con esas personas. Sal fuera y empieza a crear. La vida es corta. Vive tu sueño, lleva a cabo tu pasión."
Manifiesto Holstee

viernes, 3 de abril de 2015

TOMA DE DECISIONES

Y cuando regreses por estas tierras, no dudes en regresar por aquel sitio que por muchos momentos fue mágico, cómplice de sentimientos verdaderos, de inocencia, de locura y de felicidad.
No vale dejar pasar las cosas, cuando eso que dejas escapar ha ocupado bastante espacio en tu mente, pero más aún en tu corazón.
El mañana ya no es válido en estos tiempos. Tal vez te vuelvas a tropezar, tal vez te vuelvan a herir, pero ¿y si es tu mejor medicina? ¿la mejor dosis? ¿lo que hace que te vuelvas mejor persona? ¿lo que resalte tus virtudes y ame tus defectos?.
La vida es un continuo de toma de decisiones. A veces de cosas simples como qué desayunar: Piña colada o mermelada de fresas; otras de grado medio: Dónde viajar, qué estudio, me conviene este trabajo, será la persona ideal; y las de grado extremo: Ante una enfermedad...
Nos dejamos guiar por el destino y por vivir el momento, pero a veces si no caminamos hacia él, este se halla bastante lejos de nosotros, tan lejos que ni nos guiña un ojito.

AMOR POR TANGOS

Cuentan que cuando suena el levante,
por las playas de San Lucas, se escucha una bulería.
Es el llanto herido de un gitano que pregona su penita,
navegando rio arriba.

Lo arropan la noche y las estrellas,
lo vendice la luna que le hace de madrina.
Y se va perdiendo en el silencio caminito de unos besos,
que le devuelvan la vida.


Y escondida en los muelles de Coria
la otra parte de la historia, una gitana de la vega
vive entre suspiros y esperando que el viento traiga ese barco
sentadita en la escollera,
se ha puesto un vestido de lunares, sus pendientes de corales,
la perfuma su belleza.
Se queda rezando un sentimiento, cala el alma de su sueño
y entre las aras aparezca.

Y abrazado le llegó el amanecer, le sorprendió la luna
entre la barca tiritando.
Dejando entre sus manos, mil maneras de querer,
casi desnudo y haciendo el amor por tangos. 

domingo, 22 de marzo de 2015

UN CUENTO PARA DESPERTAR A LOS PROFESORES

 
Es una historia  adaptada del texto “Three letters from Teddy” de Elizabeth Silance Ballard.


A todos los “profes”… ¡Feliz despertar!

Aquella mañana la señorita Thompson fue consciente de que había mentido a sus alumnos. Les había dicho que ella les quería a todos por igual pero, acto seguido se había fijado en Teddy, sentado en la última fila, y se había dado cuenta de la falsedad de sus palabras.


La señorita Thompson había estado observando a Teddy el curso anterior y se había dado cuenta que no se relacionaba bien con sus compañeros y que tanto su ropa como él parecían necesitar un buen baño. Además el niño acostumbraba a comportarse de manera bastante desagradable con sus profesores. Llego un momento en que la señorita Thompson disfrutaba realmente corrigiendo los deberes de Teddy y llenando su cuaderno de grandes cruces rojas y bajas puntuaciones. Sin duda era lo que merecía por su dejadez y falta de esfuerzo.


En aquel colegio era obligatorio que cada maestro se encargara de revisar los expedientes de los alumnos al inicio de curso, sin embargo la señorita Thompson fue relegando el de Teddy hasta dejarlo para el final. Sin embargo al llegarle su turno, la profesora se encontró con una sorpresa. La profesora de primer curso había anotado en el expediente del chico: “Teddy es un chico brillante, de risa fácil. Hace sus trabajos pulcramente y tiene buenos modales. Es una delicia tenerle en clase.” Tras el desconcierto inicial, la señorita Thompson continúo leyendo las observaciones de los otros maestros. La profesora de segundo había anotado, “Teddy es un alumno excelente y muy apreciado por sus compañeros, pero tiene problemas en seguir el ritmo porque su madre está aquejada de una enfermedad terminal y su vida en casa no debe ser muy fácil.” Por su parte el maestro de tercero había añadido: “La muerte de su madre ha sido un duro golpe para él. Hace lo que puede pero su padre no parece tomar mucho interés, sin no se toman pronto cartas en el asunto, el ambiente de casa acabará afectándole irremediablemente.”. Su profesora de cuarto curso había anotado: “Teddy se muestra encerrado en sí mismo y no tiene interés por la escuela. No tiene demasiados amigos y, a veces, se duerme en clase.”


Avergonzada de sí misma, la señorita Thompson cerró el expediente del muchacho. Días después, por Navidad, aún se sintió peor cuando todos los niños le regalaron algunos detalles envueltos en brillantes papeles de colores. Teddy le llevó un paquete toscamente envuelto en una bolsa de la tienda de comestibles. En su interior había una pulsera a la que faltaban algunas piedras de plástico y una botella de perfume medio vacía. La señorita Thompson había abierto los regalos en presencia de la clase, y todos rieron mientras enseñaba los de Teddy. Sin embargo las risas se acallaron cuando la señorita Thompson decidió ponerse aquella pulsera alabando lo preciosa que le parecía, al tiempo que se ponía unas gotas de perfume en la muñeca. Teddy fue el último en salir aquel día y antes de irse se acercó a la señorita Thompson y le dijo: “Señorita, hoy huele usted como solía oler mi mamá.”


Aquel día la señorita Thompson quedó sola en la clase, llorando, por más de una hora. Aquel día decidió que dejaría de enseñar lectura escritura o cálculo. A partir de ahora se dedicaría a educar niños. Comenzó a prestar especial atención a Teddy y, a medida que iba trabajando con él, la mente del niño parecía volver a la vida. Cuánto más cariño le ofrecía ella, más deprisa aprendía él. Al final del curso, Teddy estaba ya entre los más destacados de la clase. Esos días, la señorita Thompson recordó su “mentira” de principio de curso. No era cierto que los “quisiera a todos por igual”. Teddy se había convertido en uno de sus alumnos preferidos.


Un año después la maestra encontró una nota que Teddy le había dejado por debajo de su puerta. En ella Teddy le decía que había sido la mejor maestra que había tenido nunca.


Pasaron seis años sin noticias de Teddy. La señorita Thompson cambió de colegio y de ciudad, hasta que un día recibió una carta de Teddy. Le escribía para contarle que había finalizado la enseñanza superior y para decirle que, continuaba siendo la mejor maestra que había tenido en su vida.


Unos años más tarde recibió de nuevo una carta. El niño le contaba como, a pesar de las dificultades había seguido estudiando y que pronto se graduaría en la universidad con excelentes calificaciones. En aquella carta tampoco se había olvidado de recordarle que era la mejor maestra. Cuatro años después, en una nueva carta, Teddy relataba a la señorita Thompson como había decidido seguir estudiando un poco más tras licenciarse. Esta vez la carta la firmaba el doctor Theodore F. Stoddard, para la mejor maestra del mundo.


Aquella misma primavera, la señorita Thompson recibió una carta más. En ella Teddy le informaba del fallecimiento de su padre unos años atrás y de su próxima boda con la mujer de sus sueños. En ella le explicaba que nada le haría más feliz que ella ocupara el lugar de su madre en la ceremonia.


Por supuesto la señorita Thompson aceptó y acudió a la ceremonia con el brazalete de piedras falsas que Teddy le regalará en el colegio y, perfumada con el mismo perfume de su madre. Tras abrazarse, Teddy le susurró al oído: “Gracias, señorita Thompson, por haber creído en mí. Gracias por haberme hecho sentir importante, por haberme demostrado que podía cambiar.”


Visiblemente emocionada, la señorita Thompson le susurró: “Te equivocas, Teddy, fue al revés. Fuiste tú el que me enseñó que yo podía cambiar. Hasta que te conocí, yo no sabía lo que era enseñar.”


* Imagen: Monumento al maestro. Ayuntamiento de Palencia. Escultura de Rafael Cordero.

¡FELIZ REFLEXIÓN!
 

miércoles, 4 de marzo de 2015

¿Cómo reacciona una persona con discapacidad auditiva cuando todos le entienden y se comunican con él en lenguaje de signos?

Muharrem es un joven turco con problemas auditivos que se ha convertido en protagonista de uno de los vídeos más emotivos que se han creado últimamente. Sus responsables son Samsung y la agencia Leo Burnett, que han hecho un gran esfuerzo para regalarle algo muy especial: un día sin barreras. 
El principal obstáculo en la vida de Muharrem es la comunicación, dado que su discapacidad le obliga a hablar por signos. Y claro está, muy pocas personas conocen dicho lenguaje. ¿Pero qué pasaría si un día pudiera comunicarse con todo el mundo?
Para poder llevar a cabo este propósito, los encargados de la acción la  prepararon con todo detalle sin que él fuera consciente. Con la ayuda de su hermana como ‘gancho’, orquestaron diferentes situaciones en las que las personas interactuaban con el joven usando el lenguaje de signos de la manera más normal.
En ese ese increíble día pudo hablar con la gente por la calle, en las tiendas entendían lo que quería pedir y hasta pudo charlar con un taxista. Para una persona sin problemas auditivos esto no supondría ninguna novedad, pero para él fue toda una sorpresa.
Tras varias situaciones que le dejaron perplejo se acabó topando con un panel digital en el que una mujer se dirigía a él por su nombre. A través del lenguaje de signos le explicó que Samsung le había elegido para presentar su nuevo servicio de atención al cliente a través de vídeo, dirigido a personas con deficiencia auditiva. 
El resultado final, recogido a través de cámaras ocultas, es una bonita pieza que justifica el gran esfuerzo que conllevó: un mes de trabajo y muchas personas implicadas que incluso recibieron clases para aprender a hablar con signos. La emoción de Muharrem al final del vídeo hacen que sin duda merezca la pena.