Todos somos especiales

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miércoles, 17 de agosto de 2016

No soy reemplazo



No soy un reemplazo.
No vengo a hacer ninguna clase de trueque con tu pasado, creyendo que voy a ir borrando: quiero que recuerdes lo que viviste y por qué se ha quedado atrás. No vengo a llenar huecos vacíos ni como un premio de consolación por haber sufrido antes, no vengo a recomponer lo quebrado porque he aprendido que nosotros decidimos cuándo quebrarnos y cuándo levantarnos.
No quiero que te alejes de nadie por estar conmigo, ni que dejes de hablar con amigas. Yo no voy a cerrar mis alas ni me guardaré en un rincón esperando a que me des permiso de ser libre.
Porque no me considero la cura ni el remedio, porque la definición de amor que me gusta es esa en la que puedo ser yo con o sin ti pero preferir la versión en la que estás tú.

—Paola E. Haiat

miércoles, 4 de noviembre de 2015

No quiero un diciembre sin ti

Temía que algún día llegase a pasar, que la tortura de vernos y querer tocarnos me llevase a escribir para intentar que dejase de doler.
Y ojalá tuviese trazado un plan y como quien coloca las piezas de un puzzle pudiese entender qué llevas en ese corazón en llamas.
Y ojalá el casi hubiese decidido adentrarse en la aventura y vivir para recordar aunque solo fuese para evitar que duela cada zona que haya rozado tu sonrisa y así, poder equilibrarme en tu mirada.
Pero la vida todavía no te ha dolido lo suficiente y vuelves a lamentarte en imperfecto. 

Y no quiero un diciembre sin ti, no quiero una resaca sin tu sonrisa en mi pecho, no quiero que vuelvas a decirme que nada puede ser cuando queremos darnos todo.
Y aquí estoy, con un cigarro en la mano, intentando hacer círculos como las ruedas de aquel tren en el que decidiste marcharte. El humo llega hasta mis pulmones sin que yo me dé cuenta y creo que fue así como quemaste mi corazón.
Recuerdo que también quise dejarlo, pero cuando llegó el día en el que empezó a doler, mi corazón ya estaba hecho cenizas. A veces me pregunto si no viviríamos mejor en el mundo de los muertos, allí las palabras ya no significan nada y podría enamorarme del silencio.