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jueves, 7 de agosto de 2014

No llega a cicatrizar

Igual, semejante a una herida profunda en la piel. El dolor habita en lo más profundo, no tiene cavidad en la superficie, prefiere el calor interior.
Escuece. Escuece tanto que mantienes a cada instante tu cuerpo en tensión. A veces te da la sensación de que las costillas atravesaran el tejido y se desprendieran por la espalda.
La sangre no cesa de correr....es pura y cristalina, de un color rojo vivo, bastante vivo.
En ese momento tu cuerpo no sabe responder de otra manera, está inconsciente y dolorido.
Los ojos se culminan en un océano de lágrimas, hay tanta profundidad... pero en ellos no cabe ni una sola más. Todo se desborda. Todo va pasando...
Pones remedio inmediato. Intentas sanar la herida. Parece ser que poco a poco la sangre desaparece y se forma la postilla. No concuerda nada en tu cuerpo, aunque es heterogéneo, porque no hay parte igual a otra, transmite armonía y sensación de bienestar. Tiene un aspecto bastante feo, pero desde una perspectiva positiva, ya la sangre ha cesado.
Todo parece que poco a poco vuelve a la normalidad, por momentos parecías no tener miedo, incluso te atrevías a dar unos pasos hacia adelante. Pero de repente, en cuestión de segundos, sin saber cómo y por qué te vuelves a herir donde mismo, quizás ahora un poco más arriba. Lo que sucede es que ahora su dimensión ha cambiado, y con ella vuelve a correr la sangre, igual de viva o quizás más aún.
Y es que la herida no llega a cicatrizar....Deberás andar con más cuidado...

jueves, 3 de julio de 2014

Vamos darle al PLAY

¿Rebobinamos?........... 3, 2, 1 ..................................................................................... "El momento"

 Ese preciso instante en el que te cruzaste con esa persona, la cual estás pensando ahora. Tal vez no te percataste de su gran presencia, tal vez nunca llegaste a imaginarte que la estarías recordando en estos momentos. Sólo bastó unas palabras:
- ¿Perdona, me sujetas esto?
Una mirada al horizonte, donde se contemplaba su figura (y qué bella estampa)
Una canción, la cual cada vez que la escuche tu piel se erizará.
Una nota en el coche, donde te aseguraba que nunca te aburrirías.
Una flor inesperada.
Su aroma.
Un cruce de miradas a escasos centímetros, donde sólo tenía cavidad la respiración, nuestra respiración.
El tacto, sus manos en mi cintura.
El timbre de su voz, donde no existía melodía más bella.
Ahora me encuentro en ese momento. Y ahora te digo que no te marches por aquel sendero. Te agarro de la mano, y caminamos juntos por aquel otro camino de allá.
Cárgame en tus brazos, que cuando estés cansado yo te presto los míos, sino navegamos en un barco de papel, que nos lleve más lejos.
Nos tumbaremos de noche en la arena, y pediremos tantos deseos, como estrellas haya en el cielo, haciéndolos realidad a cada instante.
Brindaremos con vino por todo lo que hemos aprendido y por las cicatrices que tenemos, las cuales son señales de victorias de guerra. Ese último sorbo lo saborearemos como ninguno, pues ese irá destinado al largo viaje que nos espera juntos.
Esta vida es dura a veces, pero no quiero mapas. Sólo quiero un buen compañero de viaje.
Ahora sí vamos darle al PLAY.