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jueves, 16 de junio de 2016


Y vas caminando por senderos desconocidos, lugares enormes donde por momentos te llegas a sentir diminuta, entre tanta clase de "gente"...
Te cruzas con "personas" que sólo con un cruce de mirada, o una bonita sonrisa te hace más bello el día. Pero por lástima también encontramos "las agujas". Estas te pinchan poco a poco. Al principio hasta intentas que te hagan cosquillas, luego poco a poco te van clavando más y más, hasta que llega un momento en el que te das cuenta que tienes una herida. 
Esa "pequeña" diminuta la intentan de pinchar, de apagar como una vela... Pero lo que no saben es que a partir de esa herida, se enciende la llamarada y prende con más fuerza...
Esa maligna aguja que responde al nombre de "Señora Envidia", no sabe nada de valores, se encuentra vacía por dentro, carente de valores y sentimientos. Quizás esa señorita no ha experimentado aún la sensación de ser feliz con su propia vida, pendiente de los demás, juzgando por fachadas en vez de detenerse a conocer a otras "personas" y cómo realmente son. 
Con lo bonito que es vivir haciendo la vida bonita, sin engaños, envidias, guerras ni miedos...
Se cuestiona la "pequeña" diminuta: Si sólo tenemos una vida, ¿Por qué nosotros mismos nos empeñamos en hacerla fea, dolorida?
El semáforo está en verde, se dispone a continuar la "diminuta" antes que la pisen "los gigantes".


miércoles, 20 de enero de 2016

Las emociones sí importan

La ciencia ha demostrado que el cerebro humano es plástico. El cerebro humano se adapta a la actividad que la persona realiza y puede cambiar su estructura de forma visible. El cerebro se va esculpiendo a lo largo de la vida con lo que la persona siente, piensa y hace. Y esta plasticidad del cerebro es especialmente importante en los primeros años de vida.

Uno de los grandes estímulos de realizar un trabajo de doctorado es  poder analizar estudios realizados en diversas ramas científicas. Aportan resultados que pueden resultar sorprendentes, como el que expongo: en educación las emociones sí importan.

El cariño puede acelerar el crecimiento del cerebro. El afecto hacia los niños puede determinar de manera muy significativa su desarrollo. Y si la actitud afectiva influye en la formación del cerebro, es un aspecto que la educación debe tener en cuenta.

Resulta más importante el modo de educar en los primeros años de vida que en etapas posteriores. Los primeros años de vida de los niños van a ser decisivos para determinar su futuro. La educación que reciban en este período va a ser vital. Y debemos recordar que la educación la reciben a través de una doble vía: la educación formal en la escuela y la educación no formal en su entorno directo, básicamente la familia.

Desde la neurociencia y desde la economía de la educación, me permito destacar dos aspectos de la educación no formal que resultan determinantes en el desarrollo de una persona.


El cariño influye en el desarrollo del hipocampo
La neurociencia nos ha mostrado que el cerebro es un órgano plástico y moldeable. La interacción de los adultos con los niños y el cariño que se les dedica es determinante en el desarrollo de su cerebro.

El profesor de neurobiología de la Universidad McGill Michael Meaney demostró, con sus investigaciones, cómo influye el cuidado de las madres en el cerebro de sus crías. El experimentó se realizó con ratas. Las madres ratas que lamían más a sus crías provocaban cambios en ellas que se traducían en la generación de más neuronas y en un mayor desarrollo de la parte del cerebro que regula la memoria o el aprendizaje (hipocampo).

Lo mismo se demostró unos años más tarde con humanos en un estudio llevado a cabo en por la Dra. Joan Luby en la Universidad de Washington, demostrando la influencia que tiene el cariño en el desarrollo del cerebro humano.

Es la denominada plasticidad cerebral y pone de manifiesto la capacidad del cerebro de cambiar según la experiencia vivida.

El cariño puede acelerar el crecimiento del cerebro. Por ello, más allá de contenidos académicos tradicionales, de enseñar a leer, de enseñar a sumar y restar… las investigaciones nos muestran que el afecto es un instrumento enormemente poderoso en el desarrollo cerebral y cognitivo de los niños.

La familia influye en el desarrollo del lenguaje
Otra prueba de cómo afecta el entorno del niño en su educación nos la ofrecen los estudios de James Heckman, premio Nobel de Economía del año 2000, sobre la calidad del ambiente educativo familiar.
Entre sus múltiples trabajos, encontramos un estudio sobre la influencia de la calidad educativa en la familia. Heckman ha proclamado siempre que la primera causa de desigualdad entre las personas la constituye el “accidente del nacimiento”. Nacer en una determinada familia condiciona enormemente el futuro de un niño. Y dentro de sus investigaciones, ha demostrado que un niño que crece en una familia con padres con formación universitaria escucha de media 2.153 palabras por hora. Un niño con unos padres con la formación obligatoria escucha un promedio de 616 palabras por hora.

El impacto del tiempo pasado con los niños, así como el lenguaje que escuchan van a incidir como factor que facilitará en mayor o menor medida su formación. La habilidad en la comunicación y el modo de desarrollar el lenguaje del niño está enormemente influida por su entorno. Y aunque en el aula todos los niños escuchan lo mismo, fuera del aula las diferencias son significativas.

Son tan solo dos ejemplos de cómo la educación va más allá de los contenidos académicos –a los cuales no niego su razón de ser-. Sabemos, como sociedad, que existen otros aspectos que pueden llegar a ser muy  determinantes en el futuro de los niños. El hecho de que el cerebro sea plástico tiene implicaciones educativas. Las emociones son reacciones que contribuyen al desarrollo de la persona.

Por ello… las emociones importan
La Fundación Botín desarrolló, en 2008, un análisis internacional muy completo sobre educación emocional. Sus conclusiones fueron claras: la educación emocional afecta al desarrollo de los alumnos, ya que incentiva su motivación, predispone a actitudes más positivas, mejoran sus relaciones y obtienen mejores resultados académicos.

Para conseguir que un niño crezca, en toda la dimensión de la palabra, no basta con la adquisición de conocimientos. Generar un clima emocional positivo también va a influir en su desarrollo. Porque no hablamos de utopías, hablamos de aspectos físicos cuantificables en nuestro cerebro. Si la educación debe ser un proceso de aprendizaje para la vida, las emociones sí importan.

miércoles, 7 de octubre de 2015

20 cortos para educar en valores

Cuando los niños nacen no son ni buenos ni malos. Es con la ayuda de sus padres, educadores, y de los que conviven con ellos, como aprenderán lo que está bien y lo que está mal decir, hacer, actuar, vivir.

Valores como la amistad, la comprensión, la tolerancia, la paciencia, la solidaridad o el respeto, son esenciales para un sano desarrollo de los niños. Educarles para que aprendan a valorar algunos comportamientos y conductas les ayudará a convivir mejor y a sentirse bien en el ambiente en que se encuentren.

Un niño conocedor del límite del otro, podrá vivir una vida sana y saludable, sea en su entorno familiar o escolar. Un niño que sabe respetar a los demás, será más fácilmente respetado, y así con todo.

No hay que olvidar que los niños aprenden con el ejemplo. El ejemplo que le dan sus padres en la forma de relacionarse con los demás, de pedir las cosas, de compartir mesa, asiento, de cooperar, de ayudar a los demás, de defender, de reclamar, de tolerar y aceptar. Si los padres no tienen paciencia con su hijo, ¿qué es lo que el niño va a aprender?

A continuación una serie de cortometrajes que tratan diversos temas, y que seguro ayudarán a los más pequeños a comprender la importancia de estos valores.